Año 1, núm. 12, julio de 2026
ISSN 3122-3583
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¿Una nueva agenda para el México del siglo XXI? De las soluciones macroeconómicas del neoliberalismo a los problemas cotidianos de las y los mexicanos
Adán Silverio *
México no necesita discutir solo si vive después del neoliberalismo, sino resolver mejor los problemas cotidianos que afectan el bienestar de millones: educación, salud, violencia, vivienda, pensiones, empleo e informalidad. Hay que desplazar el debate ideológico hacia políticas públicas que sí funcionen.
La estabilidad macroeconómica sigue siendo importante, pero ya no basta para responder a los grandes problemas nacionales.
I. ¿Ha desaparecido el neoliberalismo en México?
En años recientes se ha generado una discusión acerca de lo que viene después del modelo económico neoliberal. Al neoliberalismo se le atribuye una gran cantidad de los problemas que enfrenta el país y a la vez se insiste en la importancia de superarlo. No obstante, antes de preguntarnos qué viene después del neoliberalismo, es conveniente plantear un asunto más elemental: ¿realmente ha quedado atrás?
El neoliberalismo surge como una reacción a las crisis económicas de los años setenta y ochenta. Este modelo fomentó políticas como la apertura comercial, la estabilidad de precios, la disciplina fiscal y una intervención estatal más limitada en la economía, ante las crisis recurrentes de deuda, los déficits fiscales persistentes y la alta inflación.
Estas ideas tuvieron un impacto significativo en las reformas económicas que se llevaron a cabo en América Latina y, en especial, en México durante varias décadas; sin embargo, es difícil sostener que el neoliberalismo ha desaparecido totalmente.
Pocos actores políticos proponen de manera seria terminar con la apertura comercial y México continúa siendo una de las economías más integradas al comercio global. Asimismo, el propósito principal del Banco de México sigue siendo controlar la inflación. Las finanzas públicas, además, continúan estando limitadas por restricciones que ningún gobierno puede desatender permanentemente. Los debates recientes acerca de la deuda pública y las calificaciones crediticias demuestran que los costos de apartarse de la disciplina fiscal todavía son importantes.
Por lo tanto, tal vez la pregunta relevante ya no sea cuál modelo sustituirá al neoliberalismo. La discusión real está en cómo afrontar los grandes retos nacionales en un contexto donde la apertura comercial, la estabilidad de precios y las limitaciones fiscales continúan definiendo el margen de acción de la política pública.
Los desafíos decisivos de México están en la microeconomía cotidiana: escuelas, hospitales, vivienda, seguridad, pensiones y empleo.
II. La microeconomía de los grandes problemas nacionales
A pesar de que una gran parte del diálogo público sigue atrapado en etiquetas ideológicas sobre neoliberalismo y posneoliberalismo, millones de mexicanas y mexicanos enfrentan problemas mucho más urgentes: centros educativos donde no se aprende lo necesario, establecimientos médicos que no brindan atención apropiada, vecindarios peligrosos o dificultades para adquirir una vivienda. Estos problemas a nivel microeconómico constituyen nuestros grandes retos nacionales.
Educación
La crisis de aprendizaje es una de las amenazas más graves para el futuro desarrollo del país: dos de cada tres estudiantes de 15 años no llegan a los niveles más básicos en matemáticas.(1) Por un largo periodo, el enfoque estuvo en otorgar becas, incrementar la cobertura y desarrollar infraestructura. Hoy la cuestión principal es diferente: cómo podemos mejorar el aprendizaje de nuestros alumnos. Una generación que asista a la escuela sin obtener competencias esenciales tendrá menos oportunidades de empleo y más problemas para adaptarse a las transformaciones tecnológicas.
Salud
La salud representa uno de los principales retos que enfrenta el país. Por ejemplo, según los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2022, el 75 % de las personas adultas en México tienen sobrepeso u obesidad.(2) Las enfermedades crónicas vinculadas con la obesidad afectan la eficacia laboral, aumentan las ausencias y ocasionan gastos crecientes para las familias y el sistema sanitario.
Por esta razón, para mejorar la salud de la población es necesario hacer más que simplemente edificar hospitales, reorganizar entidades o incrementar la asignación de fondos públicos. También es crucial entender cómo las personas toman decisiones —por ejemplo, cómo eligen lo que comen, su actividad física y cómo prevenir enfermedades—. En muchas ocasiones, cambios pequeños en los hábitos y comportamientos pueden proporcionar beneficios tan significativos como algunas de las inversiones más onerosas en el sistema de salud.
Violencia y crimen
La violencia sigue impactando diversas áreas de la vida comunitaria. Uno de cada cinco jóvenes mexicanos de 15 años ha declarado haber sufrido acoso escolar;(3) una de cada cinco mujeres ha vivido situaciones violentas por parte de su pareja;(4) y una de cada cuatro empresas ha indicado haber padecido algún tipo de delito,(5) siendo la extorsión una de las más comunes. Estos problemas son frecuentemente examinados desde el ámbito de la seguridad pública; sin embargo, también representan desafíos económicos. La violencia interfiere en las decisiones de inversión, restringe la movilidad de las personas, disminuye las oportunidades y perjudica el desarrollo del capital humano.
Vivienda
La vivienda representa el recurso más valioso para numerosas familias en México y se considera una de las maneras más fundamentales de generar riqueza a lo largo del tiempo. No obstante, varios análisis han identificado que los hogares en los primeros seis deciles de ingresos se topan con severas limitaciones para acceder al sector formal de la vivienda.(6) Las barreras económicas, el aumento en los costos del terreno urbano y las complicaciones para conseguir financiamiento restringen las opciones para la adquisición de una vivienda.
Los efectos se extienden más allá del sector inmobiliario. La dificultad para conseguir una vivienda adecuada obliga a muchas familias a utilizar una mayor parte de sus ingresos en el pago de alquileres o a mudarse a áreas más distantes de los lugares de trabajo, lo que incrementa el tiempo de desplazamiento y disminuye su calidad de vida. En este contexto, la vivienda no es únicamente un asunto relacionado con la construcción o el financiamiento, sino que también implica consideraciones de bienestar, movilidad social y oportunidades económicas.
Pensiones
México también se encuentra ante un reto demográfico a largo plazo. Para el año 2025, los gastos en pensiones representarán aproximadamente el 6 % del producto interno bruto (PIB), lo cual es más que toda la recaudación del IVA.(7) La conversación sobre pensiones a menudo parece distante para aquellos que están lejos de la jubilación; no obstante, sus efectos son inmediatos: cada peso que se destina al financiamiento de obligaciones de pensiones es un peso que no puede ser utilizado en educación, salud, seguridad o vivienda. A medida que la población envejezca, esta tensión se hará más evidente.
Trabajo, productividad e informalidad
El empleo representa uno de los retos más importantes de la nación. Aproximadamente el 55 % de los empleados en México trabajan en condiciones informales.(8) Para millones, esto significa trabajar sin contar con la protección laboral adecuada o con opciones para ahorrar para el futuro.
Además, la informalidad obstaculiza la productividad y el aumento de salarios. Aquellos que laboran en la informalidad generalmente encuentran más obstáculos para acceder a puestos de trabajo con mejores condiciones. Como consecuencia, las posibilidades de movilidad económica disminuyen.
La estabilidad macroeconómica continúa siendo esencial y, para bien o para mal, es una de las enseñanzas que nos ha dejado el periodo neoliberal. No obstante, ya no basta. Muchos de los retos que influirán en el bienestar de las mexicanas y los mexicanos en las próximas décadas están relacionados con la microeconomía de la cotidianidad.
La pregunta urgente no es qué etiqueta ideológica usar, sino qué políticas públicas mejoran efectivamente la vida de las personas.
III. La hora de construir soluciones
Vivimos en la era del conocimiento y la información; este contexto tenemos que aprovecharlo para atender los grandes problemas microeconómicos que enfrentamos en México. En la actualidad, tenemos acceso a una mayor cantidad de información relacionada con la toma de decisiones por parte de las personas, el funcionamiento de las instituciones y las consecuencias de diversas políticas públicas.
Además, contamos con mejores herramientas para diferenciar entre acciones que generan resultados efectivos y aquellas que utilizan recursos sin provocar cambios importantes. Este cambio en la dirección se manifiesta en proyectos como el Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab (J-PAL), una red global de personas investigadoras comprometida con la evaluación rigurosa de qué políticas realmente son efectivas. La idea es simple, pero impactante: es fundamental verificar si una intervención genera resultados antes de ampliarla.
Esta visión es especialmente relevante en un contexto donde el margen fiscal del gobierno mexicano es limitado. Por lo tanto, los recursos escasos que tengamos deberán utilizarse de la manera más eficiente para resolver nuestros desafíos microeconómicos.
De igual manera, el avance en la resolución de las dificultades que enfrentamos no estará únicamente a cargo del gobierno. Dado su escaso margen fiscal, también será crucial la participación activa de universidades, organizaciones de la sociedad civil y empresas en la creación de soluciones.
Por muchos años hemos debatido sobre si México requiere un mayor enfoque en el mercado o en el Estado. Este diálogo continuará presente. No obstante, los desafíos que hoy afectan el bienestar de millones de individuos demandan una nueva pregunta: qué medidas de política pública son efectivas y cuáles no lo son para mejorar el bienestar de los mexicanos.
Tal vez el principal reto que enfrenta México en el siglo XXI no sea la búsqueda de un nuevo sistema económico, sino la habilidad de abordar de manera más efectiva los inconvenientes diarios de la población mexicana.
* Profesor-investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey.
Referencias
- Organisation for Economic Co-operation and Development (2023). “PISA 2022 results: Mexico country note”. OECD.
- Campos-Nonato, I., Galván-Valencia, O., Hernández-Barrera, L., Oviedo-Solís, C. y Barquera, S. (2023). “Prevalencia de obesidad y factores de riesgo asociados en adultos mexicanos: resultados de la Ensanut 2022”. Salud Pública de México.
- Organisation for Economic Co-operation and Development (2023). “PISA 2022 results: Factsheets Mexico”. OECD.
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2022). Panorama nacional sobre la situación de violencia contra las mujeres en México: ENDIREH 2021. INEGI.
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2024). Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE) 2024: Principales resultados. INEGI.
- Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (2018). Estudio diagnóstico del derecho a la vivienda digna y decorosa 2018. CONEVAL.
- Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (2024). Implicaciones del Paquete Económico 2025. CIEP.
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2025). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE): Indicadores de informalidad laboral. INEGI.






























