Año 2, núm. 16, noviembre de 2026
ISSN 3122-3583
a fondo
Hacer ciencia en la precariedad
Alma Maldonado-Maldonado *
¿Qué futuro espera a quienes concluyen un posgrado y quieren dedicarse a la investigación? A partir de trayectorias y datos laborales, el texto muestra cómo la falta de plazas estables empuja a jóvenes científicos hacia contratos por horas, becas temporales y una vida profesional difícil de planear.
Volví a México hace 16 años a ser investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), un centro público que fue muy relevante en el desarrollo científico nacional y que ahora no vive sus mejores tiempos, pero esa es otra historia. Era profesora en una universidad en Estados Unidos y tuve la fortuna de ser contratada con ayuda del Programa de Repatriación del entonces Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Dicho programa surgió en 1991 y en un periodo de 26 años apoyó a cerca de 3 635 personas, casi un promedio de 139 al año;(1) en su última convocatoria solo otorgó apoyo a siete personas.(2) Antes me fue posible estudiar un doctorado con una beca que si bien no restringía el monto de la colegiatura, los 1 000 dólares para vivir en una ciudad tan cara como Boston representaron un reto de subsistencia.
En educación superior, 413 094 de 527 806 integrantes del personal académico no ocupaban plazas de tiempo completo, según la tabla del texto
Pero esas condiciones han cambiado. Como diversos artículos de esta edición lo señalan, las reducciones presupuestales no comenzaron con el régimen actual (con el gobierno de López Obrador y Sheinbaum); el deterioro —especialmente el económico— se acentuó desde el gobierno de Peña Nieto.
Si bien este artículo se centrará en el tema de la precariedad laboral que viven las y los jóvenes recién egresados de programas de posgrado, hay dos vías para hablar de ella: las condiciones para hacer el trabajo y los tipos de contratación laboral.
Precariedad con un trabajo de tiempo completo
Aunque no se pueden negar situaciones de abuso en el manejo presupuestal en algunas instituciones de educación superior, la precariedad decretada desde el gobierno —a partir de 2018— ha afectado prácticamente a todos los ámbitos de este sector: infraestructura científica; cancelación de suscripción a revistas especializadas; adquisición de material de laboratorio, de equipo de cómputo, de software, de libros; reducción de becas nacionales y a otros países; y falta de dinero para el pago de estímulos económicos para el personal académico, viajes a congresos o a reuniones académicas, proyectos de investigación, membresías a asociaciones profesionales, entre muchas otras carencias.
En el Cinvestav, las condiciones de trabajo se deterioraron hasta el punto en que en mi Departamento se llegó a discutir la necesidad de cooperar individualmente para el pago del consumo de agua. Esta dinámica no fue aislada; en otros centros de investigación se reportaron medidas restrictivas radicales, como la prohibición del uso de electrodomésticos básicos como las cafeteras, bajo el argumento del ahorro de energía.(3) Ante esta disminución en el presupuesto público, el personal académico subsidia el ejercicio cotidiano de la investigación. Y a pesar de tal escenario, las personas con una plaza de tiempo completo sabemos que las nuevas generaciones cuentan con pocas posibilidades de acceder a una plaza de este tipo.
Precariedad sin un trabajo de tiempo completo
La precariedad no describe la escasez de recursos solamente, sino también la inseguridad en las condiciones de vida, en la participación en la sociedad y en la construcción de un futuro. Siguiendo a autores como Castel,(4), la precariedad está relacionada con la protección social, la dependencia económica y la vulnerabilidad; además, tiene que ver con la consecuente limitación de proyectar la vida futura con certeza. Según Guadarrama Olivera, Hualde Alfaro y López Estrada:(5) “el punto crucial de la precariedad es la condición y el sentimiento de pérdida de seguridad de aquellos que lograron alguna forma de integración al mundo del trabajo y de algunos que la pretendían y no la lograron” (p. 215). Para estos autores, existen cuatro niveles que definen la precariedad: temporalidad (falta de continuidad del empleo), organizacional (sin condiciones adecuadas de trabajo), económica (pago insuficiente para vivir dignamente) y social (ausencia de protección legal).
¿Cuántos estudiantes que he graduado en México han logrado una inserción laboral estable? Apenas una persona egresada del doctorado cuenta hoy con una plaza de tiempo completo en una universidad federal, aunque le costó bastante trabajo y paciencia. El resto tienen diversos trayectos, algunos laboran en el sector público (varios de ellos bajo condiciones precarias y otros en mejor situación, pero sin definitividad), otros se ubicaron en el sector privado y una egresada de maestría realiza su doctorado en Chile con muy buenos resultados. Sin embargo, me detengo en el caso de otra egresada de doctorado cuya trayectoria retrata con crudeza este panorama de precariedad: tras enfrentar una crisis familiar y el intempestivo fallecimiento del asesor de su estancia posdoctoral, las puertas académicas y profesionales se le cerraron al punto de tener que emplearse en una guardería canina. Posteriormente fue contratada en una universidad privada para vender servicios educativos a sus propios empleados y hoy sobrevive realizando distintos trabajos desde casa.
Entre 2022 y 2024, las becas nuevas reportadas para estancias posdoctorales bajaron de 3 552 a 722
Su caso es extremo, pero refleja el rostro más inclemente de la precariedad laboral de las personas que se gradúan de posgrados en México. Para quienes insisten en hacer vida académica, la única vía restante suele ser la docencia por asignatura especialmente en instituciones públicas con la expectativa de ingresar al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) y recibir un ingreso que les permita subsistir.(6) Soto (7) denomina a esta situación como carrera transicional. Dar clases por horas implica recibir un pago aproximado de unos 140 pesos por clase en instituciones públicas (los montos varían conforme a la antigüedad o la institución). Si no se consiguen clases en instituciones públicas, las particulares de absorción de la demanda —que son la mayoría— ofrecen ingresos similares, aunque ahí se pierde la posibilidad de acceder al SNII.
Para mostrar que no se trata de casos aislados, sino de un rasgo estructural, basta con revisar el cuadro 1, donde se expone la proporción de personal docente que labora en condiciones de incertidumbre, sin una plaza de tiempo completo en México. Salvo en las unidades federales del Tecnológico Nacional de México, en la gran mayoría de las instituciones de educación superior la docencia descansa sobre el personal que tiene contratos por horas. La suma de plazas de tres cuartos de tiempo, medio tiempo y por asignatura triplica a las de tiempo completo. Esta disparidad es, en última instancia, el embudo que vuelve casi imposible el acceso a una vida académica digna y con estabilidad.
Cuadro 1. Composición del personal docente de educación superior en México durante el ciclo escolar 2024-2025
Instituciones de educación superior | Personal académico de tiempo completo | Personal académico de tres cuartos de tiempo, medio tiempo y por horas | Total de personal académico |
Centros de investigación SEP-Conahcyt (SECIHTI) | 2 359 | 144 | 2 503 |
Normales públicas | 5 432 | 7 920 | 13 352 |
Otras instituciones de educación superior públicas | 7 081 | 16 777 | 23 858 |
Instituciones de educación superior privadas | 19 614 | 223 154 | 242 768 |
Unidades descentralizadas del Tecnológico Nacional de México | 4 142 | 7 535 | 11 677 |
Unidades federales del Tecnológico Nacional de México | 9 535 | 6 871 | 16 406 |
Universidades interculturales | 432 | 1 258 | 1 690 |
Universidades politécnicas | 1 564 | 4 573 | 6 137 |
Universidades públicas estatales | 34 458 | 66 317 | 100 775 |
Universidades públicas estatales de apoyo solidario | 2 210 | 3 542 | 5 752 |
Universidades públicas federales | 23 407 | 64 133 | 87 540 |
Universidades tecnológicas | 4 478 | 10 870 | 15 348 |
Total | 114 712 | 413 094 | 527 806 |
Fuente: Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), Formato 911, ciclo escolar 2024-2025.(8)
SEP: Secretaría de Educación Pública.
SECIHTI: Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación.
El limbo
El espacio natural de refugio para las personas que no consiguen una plaza académica son las estancias posdoctorales pagadas por los gobiernos o por las instituciones; se trata de un fenómeno de carácter mundial.(9) En el caso de México, dichas estancias exigen dedicación de tiempo completo, pero establecen que la beca no genera relación laboral con la institución de educación superior, aunque contemplan acceso a seguridad social con el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Cuadro 2. Becas posdoctorales otorgadas
Año | Becas administradas durante el año | Becas nuevas reportadas | Becas vigentes al cierre |
2021 | 2 329 | 1 446 | 1 446 |
2022 | 4 071 | 3 552 | 3 598 |
2023 | 4 539 | 2 262 | 3 983 |
2024 | 4 738 | 722 | 4 112 |
Fuente: Conacyt, Informe de autoevaluación correspondiente al ejercicio 2021.(10)
El problema de quedarse en una estancia posdoctoral es que después es muy complicado encontrar una posición permanente; esto sin dejar de mencionar que muchas de las plazas disponibles solicitan una edad máxima y entre más tiempo transcurre, las y los aspirantes a un trabajo permanente pierden posibilidades. El cuadro 2 muestra los datos principales sobre becas posdoctorales; la disminución de becas nuevas en 2024 es notoria. El programa ofrece un monto mensual de 27 000 pesos y puede tener una vigencia de 24 o de 36 meses.
La precariedad no solo recorta ingresos: también reduce la posibilidad de construir un futuro en la ciencia
Otro programa que trató de compensar la situación de las contrataciones de personal altamente capacitado fue el de Cátedras Conacyt para jóvenes investigadores, que se puso en marcha en febrero de 2014. Desde su creación el número se fue incrementando hasta el término de este Programa (ver cuadro 3). La primera convocatoria tuvo 3 169 solicitudes, dejando fuera a casi 2 500 personas.
Cuadro 3. Integrantes del programa Cátedras Conacyt
Año | Cátedras asignadas |
2014 | 574 |
2015 | 799 |
2016 | 1 076 |
2017 | 1 295 |
2018 | 1 508 |
Fuente: Conacyt, Informe de autoevaluación correspondiente al ejercicio 2021; y Conacyt, Informe de autoevaluación del Conacyt. Enero-diciembre 2018.(11)
Entre 2019 y 2020 no se abrieron más plazas ni se creó ningún espacio alternativo, como si en ese periodo no se hubieran graduado personas que buscaban empleo o alguna oportunidad de trabajo académico. Además, el sindicato de personal adscrito a las Cátedras reportó 113 despidos y 51 demandas laborales (con 10 ganadas).(12) Luego, en 2021 se publicó la convocatoria de Investigadoras e Investigadores por México; el informe de ese año registró 2 719 solicitudes y 1 233 plazas activas, aunque se habían autorizado 1 511. La Auditoría Superior de la Federación (13) registró mayor número de hombres que de mujeres.
Un último caso es que la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) informó recientemente los resultados del Programa de Inserción Laboral 2026 que contemplaba 200 plazas en centros públicos de investigación y en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. Recibió 6 110 postulaciones provenientes de 4 335 personas. Esto equivale a casi 22 personas por plaza.(14) El resultado documenta una demanda muy superior a la oferta. Si bien no demuestra que quienes participaron estuvieran desempleados ni constituye una tasa nacional de desempleo científico, tampoco corresponde exclusivamente a personas jóvenes, pero el dato es un botón de muestra sobre la situación laboral en el país.
Reflexión final
En lugar de usar proletariado, Standing (15) propone hablar de precariado. Dentro de esta discusión hay un ángulo que conviene explorar: hasta qué punto una institución puede mantener su continuidad trasladando sus costos a quienes la sostienen, por ejemplo, las y los profesores de asignatura en las instituciones de educación superior públicas frente al personal de tiempo completo. Más aún, qué opciones tienen quienes buscan dedicarse a la ciencia en México. Se busca que se apoye su desarrollo, que haya más becas, pero si no se crean espacios para que estas y estos egresados se inserten, será muy difícil sostener un sistema de ciencia a mediano y largo plazos.
¿Cuál es el mejor camino para dedicarse a la academia en México? Un profesor me dijo que era formarse fuera y volver. Pero por poco no me resulta esa opción. Si las personas van a estudiar fuera, con suerte encontrarán mejores oportunidades en otros países, pero esa opción limitará el desarrollo científico del país. Si el camino es formarse aquí, se requiere de mucha determinación y disciplina. Hay que planificar los pasos, diversificar la formación y crear redes en otras instituciones (de preferencia internacionales). Antes de que un golpe de suerte permita que se abra una plaza con el perfil de la persona, hay que vivir en la precariedad sin dejar de publicar, dar clases y esperar que el tiempo no pase y la persona cumpla más de 37 o 40 años porque la ventana de posibilidades se cierra. Y con fortuna una vez teniendo una plaza de tiempo completo, se usarán las habilidades aprendidas en ese recorrido para seguir haciendo ciencia en la precariedad.
* Investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas (DIE) del Cinvestav.
La autora agradece el apoyo de la maestra María Eugenio Romero Valencia, auxiliar de investigación del DIE-Cinvestav, en la preparación de este artículo.
Referencias
(1) García-Pascacio, L. E., Ramírez Pérez, J. A. y Yurén Camarena, M. T. (2020). La política y las condiciones de repatriación de investigadores en México (1991-2017). Perfiles Educativos, 42(170), 135-152. https://doi.org/10.22201/iisue.24486167e.2020.170.59548
(2) SECIHTI. (2026). Becas para la Repatriación e Incorporación de Personas Investigadoras Vinculadas a la Consolidación Institucional de Grupos de Investigación. Convocatoria 2026. Publicación de resultados. https://www.secihti.mx/wp-content/uploads/2026/07/Publicacion-Resultados_Repatriacion_2026-20260825T002451.pdf
(3) Vázquez, A. (2019, 19 de junio). Por medidas de austeridad, un centro público de investigación mexicano ‘apaga la luz’. Agencia ID. https://invdes.com.mx/agencia-id/por-medidas-de-austeridad-un-centro-publico-de-investigacion-mexicano-apaga-la-luz/
(4) Castel, R. (1997). Las metamorfosis de la cuestión social: una crónica del salario. Paidós.
(5) Guadarrama Olivera, R., Hualde Alfaro, A. y López Estrada, S. (2012). Precariedad laboral y heterogeneidad ocupacional: una propuesta teórico-metodológica. Revista Mexicana de Sociología, 74(2), 213-243. https://doi.org/10.22201/iis.01882503p.2012.2.31199
(6) Martínez, J. A. (2026, agosto). Profesorado de tiempo parcial. A dónde va la universidad. Nexos, 584, 38-39. https://www.nexos.com.mx/profesorado-de-tiempo-parcial/
(7) Soto, E. (2022). Las carreras transicionales en la educación superior: estrategias de adaptación frente a la flexibilidad laboral. Cuadernos de Investigación Educativa, 13(2), 34-56.
(8) Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES). (s. f.). Formato 911, ciclo escolar 2024-2025.
(9) Cantwell, B. (2011). Academic in-sourcing: international postdoctoral employment and new modes of academic production. Journal of Higher Education Policy and Management, 33(2), 101-114. https://doi.org/10.1080/1360080X.2011.550032
(10) Conacyt. (2021). Informe de autoevaluación correspondiente al ejercicio 2021. https://observatorionacional-sisnai.secihti.mx/dataset/programa-de-investigadoras-e-investigadores-por-mexico/resource/ac3df352-8ecc-49e2-a7c5-4748e26a32b0
(11) Conacyt. (2021). Informe de autoevaluación correspondiente al ejercicio 2021; y Conacyt. (2018). Informe de autoevaluación del Conacyt. Enero-diciembre 2018. https://sisnai.secihti.mx/wp-content/uploads/Normatividad/Informes%20Conahcyt/03%20Informe%20de%20autoevaluación/Informe%20de%20autoevaluación%202021/Informe%20de%20autoevaluación%202021.pdf
(12) Wolf, S. (2025, 29 de octubre). El programa Investigadoras e Investigadores por México. Distancia por tiempos. Blog de educación de la revista Nexos. https://educacion.nexos.com.mx/el-programa-investigadoras-e-investigadores-por-mexico/
(13) Auditoría Superior de la Federación. (2025). Gestión financiera del Programa Investigadoras e Investigadores por México del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías. Auditoría de cumplimiento 2024-1-3890X-19-0110-2025, núm. 110. Cuenta Pública 2024. https://www.asf.gob.mx/Trans/Informes/IR2024b/Documentos/Auditorias/2024_0110_a.pdf
(14) SECIHTI. (2026). Resultados. Convocatoria del Programa de Inserción Laboral 2026. https://secihti.mx/sala-de-prensa/la-secihti-publica-resultados-de-la-convocatoria-del-programa-de-insercion-laboral-2026-para-otorgar-200-plazas-en-centros-publicos/
(15) Standing, G. (2011). The precariat: The new dangerous class. Bloomsbury Academic.
























