Año 2, núm. 13, agosto de 2026
ISSN 3122-3583
a fondo
Bienvenidos, pero rechazados: estudiantes internacionales y transformación regional en Alemania oriental
Luisa Conti *
Turingia necesita población joven y talento extranjero, pero una parte de su sociedad los recibe con rechazo. La herida no cerrada de la reunificación alimenta una política que convierte el abandono regional en resentimiento contra quien llega.
La historia contemporánea de Turingia, conocida como “el corazón verde de Alemania”,(1) está marcada por rupturas políticas profundas. Tras la derrota del régimen nacionalsocialista en 1945, Turingia quedó integrada, junto con otros territorios del este alemán y el sector oriental de Berlín, en la zona de ocupación soviética. La República Democrática Alemana (RDA) fue fundada en 1949. En pocos años, la población pasó de la dictadura nacionalsocialista al régimen autoritario del Partido Socialista Unificado de Alemania. Ambos sistemas respondían a proyectos históricos distintos, pero compartían una fuerte penetración del poder político en la vida cotidiana.
La desigualdad entre este y oeste no es solo económica: también decide qué trayectorias, saberes y experiencias merecen reconocimiento.
En la RDA, el Ministerio para la Seguridad del Estado, la Stasi, construyó una extensa red de vigilancia. En 1989 contaba con unos 189 000 colaboradores informales, aproximadamente uno por cada noventa habitantes, además de unos 91 000 empleados de plantilla. Los informantes transmitían datos sobre personas consideradas políticamente poco fiables y observaban espacios profesionales y también privados. La incertidumbre sobre quién podía informar a las autoridades ampliaba el efecto disciplinario del sistema más allá de la intervención directa de la policía política.(2) La conformidad política podía influir en el acceso a determinadas trayectorias educativas o profesionales. Los centros de trabajo tenían además una función social central. Allí se formaban vínculos duraderos y se organizaban actividades comunitarias. El Estado promovía una idea de solidaridad vinculada al proyecto socialista. Para muchas personas, ese orden ofrecía seguridad laboral y una posición social reconocible. También delimitaba con claridad el espacio de lo permitido.
La revolución pacífica de 1989, que llevó a la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre, culminó el 3 de octubre de 1990 con la adhesión de la RDA al ámbito de aplicación de la Ley Fundamental de la República Federal. La unificación introdujo libertades políticas y amplió las posibilidades de movimiento. También puso fin a la vigilancia ejercida por la Stasi.
El nuevo orden extendió al territorio oriental la Ley Fundamental, el derecho federal y las principales estructuras administrativas. La unión monetaria había entrado en vigor el 1 de julio de 1990(3, 4). La velocidad del proceso dejó poco espacio para una negociación simétrica. La revolución había sido impulsada por la ciudadanía oriental, mientras su desenlace institucional tomó la forma de una incorporación a un Estado ya constituido.
En el discurso dominante, la unificación apareció como victoria de la democracia liberal y de la economía de mercado. Esa lectura se apoyaba en el fracaso político de la RDA y en sus graves dificultades económicas. Al mismo tiempo, establecía una jerarquía entre las experiencias de ambas partes del país. El oeste representaba el modelo válido, mientras el este aparecía como un territorio atrasado que debía adaptarse. Conocimientos profesionales adquiridos durante décadas perdieron reconocimiento en muy poco tiempo. Algunas profesiones desaparecieron y numerosas titulaciones quedaron sometidas a nuevas evaluaciones.
La reorganización económica fue dirigida en gran medida por la Treuhandanstalt. Su mandato consistía en transformarlas en sociedades de derecho occidental y privatizarlas; las unidades consideradas inviables podían ser cerradas.(5) Muchas empresas presentaban una productividad inferior a la de sus competidoras occidentales y necesitaban inversiones considerables. Habían perdido buena parte de sus mercados en Europa oriental, mientras la rápida introducción del marco monetario occidental incrementaba la presión competitiva.
Estos factores desempeñaron un papel decisivo en los cierres empresariales.(6) Las consecuencias sociales alcanzaron una escala extraordinaria. Hasta 1992, más de un millón de personas habían quedado desempleadas en Alemania oriental. Cuando la Treuhand concluyó su actividad principal en 1994, permanecían alrededor de 1.5 millones de los 4.1 millones de puestos que habían formado parte de sus empresas en 1990.(7) La privatización produjo además una redistribución territorial de la propiedad empresarial. En 1995, los inversores occidentales controlaban la mayoría de la propiedad en alrededor del 45 % de las empresas privatizadas incluidas en una amplia muestra, frente al 48 % bajo control mayoritario oriental y el 6.7 % en manos internacionales. Las compañías controladas desde el oeste concentraban una proporción mayor del empleo y de la facturación, lo que indica que adquirieron con más frecuencia empresas grandes y productivas.(8)
La desigual distribución del capital contribuyó a este resultado. Los compradores occidentales disponían de mejor acceso al crédito y conocían el marco económico recién implantado. También contaban con redes empresariales adaptadas a ese sistema. La mayoría de las y los habitantes del este carecía de los recursos necesarios para competir por empresas de gran tamaño. La transferencia de propiedad fue acompañada por una redistribución de las posiciones de autoridad.
Entre 1990 y 1994 llegaron a las administraciones orientales alrededor de 35 000 empleados procedentes del oeste. En 1990, los 62 secretarios de Estado funcionarios de los nuevos estados federados procedían de Alemania occidental.(9) Este traslado respondía en parte a la necesidad de aplicar en poco tiempo el derecho y los procedimientos de la República Federal. También afectó a profesionales con experiencia institucional. El resultado fue una estructura duradera de poder en la que las posiciones superiores quedaron ocupadas de forma desproporcionada por personas socializadas en el oeste (9, 10).
La pérdida de autoridad profesional produjo experiencias de desvalorización. Personas con una larga trayectoria quedaron subordinadas a responsables que apenas conocían la región. El saber occidental adquirió el estatus de competencia general, mientras la experiencia acumulada en la RDA fue interpretada mediante su relación con un sistema derrotado. La representación del este como espacio atrasado reforzó este proceso. Sus habitantes fueron descritos con frecuencia como provinciales o insuficientemente preparados para la modernización. El oeste definía los criterios de normalidad y disponía de mayor capacidad para interpretar públicamente la experiencia oriental (11, 12).
La extrema derecha transforma una frustración histórica en identidad política y señala a las personas migrantes como culpables sustitutos.
Esta estructura se mantuvo durante décadas. Según el Elitenmonitor 2024, las personas de origen oriental ocupaban el 12.1 % de las principales posiciones directivas analizadas, aunque representaban alrededor del 19 % de la población. En la economía, su presencia descendió del 5.1 % en 2018 al 4 % en 2024. Entre las cien mayores empresas alemanas, ninguna de las máximas posiciones directivas estaba ocupada por una persona de origen oriental.(13)
El desempleo masivo afectó a dimensiones que superaban la pérdida de ingresos. En la RDA, el trabajo era una fuente central de identidad y reconocimiento. La empresa organizaba relaciones sociales duraderas. Cuando cerraron desaparecía también un espacio cotidiano de pertenencia. Personas reconocidas por sus conocimientos pasaron a ser consideradas prescindibles. El sentimiento de haberse convertido en ciudadanas y ciudadanos de segunda categoría se alimentó de esa desvalorización.
Décadas después de la reunificación, alrededor de dos tercios de las personas encuestadas en el este seguían considerando que las y los alemanes orientales eran tratados con frecuencia como ciudadanía de segunda clase.(14) La emigración hacia Alemania occidental de muchas personas jóvenes que se marcharon para estudiar o trabajar ha debilitado redes familiares y profesionales. Algunas localidades perdieron una parte de la generación que habría podido asumir responsabilidades económicas y comunitarias.
La narrativa de la reunificación puede ser contrastada con la interpretación del proceso como “colonización de la RDA”.(11) También si la unificación alemana careció de las características constitutivas del colonialismo europeo, el concepto permite, sin embargo, describir una incorporación asimétrica en la que actores procedentes del oeste definieron el nuevo marco institucional y ocuparon una parte desproporcionada de los puestos de decisión.
La desigualdad económica estuvo acompañada por una jerarquización cultural. La figura del ossi (el alemán oriental) concentró estereotipos relativos a la falta de iniciativa o a una supuesta incapacidad para adaptarse. La literatura describe este proceso como una forma de desvalorización simbólica de la que deriva una percepción persistente de reconocimiento y participación entre amplios sectores de la población oriental. La desigualdad material se entrelaza con experiencias de descalificación cultural, ya que las trayectorias orientales siguen estando menos presentes en los espacios desde los cuales se define qué conocimientos cuentan y qué experiencias representan a Alemania.(15)
Las diferencias económicas han disminuido desde 1990, aunque continúan siendo visibles, por ejemplo, en la diferencia del salario bruto mensual medio.(16) Estas desigualdades materiales, junto con la persistencia de conflictos de reconocimiento, forman parte del trasfondo político actual de Turingia. En este contexto, Alternativa para Alemania (AfD), un partido nacionalista de extrema derecha,(17) alcanzó un apoyo excepcional en las elecciones regionales de 2024, cuando obtuvo el 32.8 % de los votos y se convirtió en la fuerza más votada de Turingia.(18) En las elecciones federales de 2025 alcanzó el 38.6 % de los segundos votos en el estado.(19)
La AfD articula este malestar mediante dos operaciones centrales: por un lado, presenta a las élites políticas como un bloque distante que habría dejado de representar a la población oriental y en particular rural. En el caso de Alemania oriental, la AfD puede además movilizar la oposición a una supuesta élite occidental y presentarse como defensora de una experiencia regional ignorada.(20)
Por otro lado, la migración se convierte en uno de sus principales temas de movilización. Las personas migrantes son representadas como amenaza para la identidad colectiva o como competidoras por recursos públicos. Esta retórica enlaza la crítica a las élites con la exclusión de quienes son definidos como ajenos: las élites habrían traicionado al pueblo al favorecer la inmigración y debilitar una comunidad nacional concebida en términos étnicos.
El informe de la Oficina para la Protección de la Constitución de Turingia identifica precisamente esta concepción étnica del pueblo como un elemento central de la AfD regional y la considera incompatible con la Ley Fundamental.(17, 21) Esta construcción ofrece a una parte de la población oriental una forma de reintegración simbólica en una comunidad nacional imaginada: frente a quienes son definidas y definidos como extranjeros, los ossi pueden sentirse plenamente alemanes y recuperar una posición de pertenencia; sin embargo, esta cohesión basada en la exclusión constituye un “error fundamental”,(22) porque desplaza las causas estructurales del malestar hacia grupos vulnerables y debilita la cohesión social que afirma proteger.
Integrar estudiantes internacionales al mercado laboral puede renovar la región, pero no resolverá por sí sola décadas de desvalorización.
Esta dinámica resulta especialmente problemática en un contexto de escasez creciente de personal cualificado. Las regiones rurales dependen cada vez más de la llegada y permanencia de profesionales internacionales para sostener su tejido económico y garantizar el funcionamiento de los servicios locales. Por esta razón, el Estado Libre de Turingia, también con recursos del Fondo Social Europeo Plus, financia proyectos orientados a mejorar las condiciones regionales de acogida, como WORTplus, que concibe la apertura internacional como un proceso integrado de transformación regional.
El proyecto está vinculado a la Hochschule Schmalkalden, donde el 55.2 % del estudiantado tiene nacionalidad extranjera, por ejemplo, de Brasil, México y Venezuela. El proyecto centra su trabajo en crear vínculos del estudiantado internacional con la comunidad local, con empresas y actores locales, para crear perspectivas duraderas de permanencia en la región.(23) Uno de sus instrumentos es el certificado de organización abierta al mundo, estructurado en tres niveles. Este modelo permite participar también a empresas con poca experiencia internacional, siempre que estén dispuestas a contratar a personas profesionales migrantes y revisar sus propias prácticas. La asesoría y la formación acompañan un proceso gradual de cambio en la selección de personal, la incorporación al puesto y las relaciones internas de trabajo. El objetivo es que la apertura no dependa únicamente de la iniciativa aislada de una persona comprometida, sino que cuente con el respaldo de la dirección y con responsabilidades claramente definidas.
WORTplus impulsa además una alianza regional entre empresas, instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil. Esta cooperación permite abordar cuestiones que exceden la capacidad de una sola empresa: la vivienda y las limitaciones del transporte, por ejemplo. La apertura regional requiere, por tanto, una coordinación entre el mundo laboral y las condiciones que estructuran la vida fuera de la empresa. Esta relación se expresa mediante la fórmula 8 × 8 × 8: ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de tiempo libre para desarrollar intereses personales y relaciones sociales. Durante esas horas pueden surgir amistades y consolidarse el sentimiento de pertenencia. Un contrato adecuado pierde parte de su atractivo cuando el resto de la vida permanece marcado por el aislamiento. Como muestran las entrevistas y los grupos focales realizados en el marco de WORTplus con estudiantes internacionales a comienzos de 2026, en esta región rural el acceso a las redes locales resulta especialmente difícil por la escasa información sobre oportunidades de encuentro, las limitaciones del transporte, las barreras lingüísticas y la reducida disposición de una parte de la población al intercambio internacional. Esta falta de contacto dificulta también el aprendizaje del alemán, ya que adquirir una lengua requiere tiempo y oportunidades regulares para utilizarla.
El alemán puede convertirse además en un criterio de exclusión cuando las empresas exigen niveles que apenas guardan relación con las tareas concretas del puesto. En estos casos, la competencia lingüística puede funcionar como una justificación aparentemente neutral para descartar candidaturas internacionales. Algunas y algunos estudiantes describen la impresión de ser considerados una segunda opción y de recibir principalmente ofertas para trabajos menos cualificados que su formación.
La incorporación profesional de personas no alemanas parece necesitar un grado adicional de confianza. Las empresas deben estar dispuestas a reconocer competencias adquiridas fuera de Alemania y a evaluar las capacidades reales de cada persona. Quienes llegan necesitan, a su vez, señales claras de que serán valorados como profesionales. WORTplus busca fortalecer esta confianza facilitando el contacto con las empresas, ofreciendo formación intercultural tanto a las organizaciones como al estudiantado y haciendo visibles experiencias positivas de colaboración y permanencia. Estas historias pueden contribuir a que la percepción pública de la inmigración no quede dominada por miedos y desconfianzas alimentados por determinados discursos políticos.
El proyecto promueve además encuentros sostenidos entre el estudiantado internacional y la ciudadanía local. Para ello, informa sobre asociaciones deportivas y culturales, difunde actividades abiertas a la participación y organiza sus propios eventos, a menudo en colaboración con estudiantes internacionales. El objetivo es crear oportunidades de contacto que puedan repetirse y transformarse en relaciones estables.
La llegada de estudiantes y profesionales internacionales constituye una oportunidad que supera su contribución al mercado laboral. Quienes llegan aportan conocimientos y experiencias capaces de ampliar las posibilidades de desarrollo de la región. Cuando pueden participar en la sociedad e impulsar nuevas iniciativas aumenta su vinculación con el lugar y se transforma gradualmente la percepción de quién pertenece al sur de Turingia.
Una comunidad más abierta facilita, a su vez, la integración de nuevas personas y refuerza su disposición a permanecer. Se genera así un círculo en el que participación, pertenencia y desarrollo regional se fortalecen mutuamente. La apertura organizativa y la creación de redes forman parte de este mismo proceso. Las empresas facilitan el acceso al mercado laboral, la alianza regional mejora las condiciones de permanencia y los encuentros sostenidos pueden convertir una estancia temporal en una relación duradera con el lugar. El reto de WORTplus consiste en conectar estas dimensiones y transformar la internacionalización existente en una perspectiva compartida para la región.
*Profesora – investigadora de Schmalkalden University of Applied Science.
Referencias
(1) Thüringer Staatskanzlei (2025). Freistaat Thüringen: Das grüne Herz Deutschlands.
(2) Bundesarchiv (o. J.). Die inoffiziellen Mitarbeiter des Ministeriums für Staatssicherheit. Stasi-Unterlagen-Archiv.
(3) Bundesregierung (1990). Vertrag zwischen der Bundesrepublik Deutschland und der Deutschen Demokratischen Republik über die Herstellung der Einheit Deutschlands: Einigungsvertrag vom 31. August 1990.
(4) Görtemaker, M. (2022, 19 de octubre). Gestaltung der Wiedervereinigung. Informationen zur politischen Bildung, 352: Der Weg zur Einheit. Bundeszentrale für politische Bildung.
(5) Bundeszentrale für politische Bildung (2020, 16 de junio). Die Geburtsstunde der Treuhand.
(6) Best, H., & Gebauer, R. (2020, 19 de noviembre). Die Kosten und Erträge der Wiedervereinigung Deutschlands. Bundeszentrale für politische Bildung.
(7) Röbenack, S. (2020, 15 de octubre). Der lange Weg zur Einheit: Die Entwicklung der Arbeitslosigkeit in Ost- und Westdeutschland. Bundeszentrale für politische Bildung.
(8) Mergele, L., Hennicke, M., & Lubczyk, M. (2020). The big sell: Privatizing East Germany’s economy (CESifo Working Paper No. 8566). CESifo.
(9) Kollmorgen, R. (2020, 26 de mayo). Zwischen Austausch und Marginalisierung: Ostdeutsche in den Eliten nach der Vereinigung. Deutschland Archiv. Bundeszentrale für politische Bildung.
(10) Kollmorgen, R., Vogel, L., & Zajak, S. (Eds.) (2024). Ferne Eliten: Die Unterrepräsentation von Ostdeutschen und Menschen mit Migrationshintergrund. Springer VS.
(11) Ahbe, T. (2023). Zwischen „Wiedervereinigung” und „Kolonialisierung der DDR”: Was Fahnenwörter über den Umbruch in Ostdeutschland erzählen – und was nicht. Lernen aus der Geschichte, 6/2023.
(12) Kollmorgen, R. (2021, 8 de diciembre). Ein anhaltendes Defizit? Ostdeutsche in den Eliten als Problem und Aufgabe. Deutschland Archiv. Bundeszentrale für politische Bildung.
(13) Hentschel, A., Junkermann, J., Kollmorgen, R., Lorenz, A., Paeth, L., Reiser, M., Schaller, J., & Vogel, L. (2025). Ostdeutsche in Elitenpositionen 2018–2024: Entwicklung, Hindernisse, Maßnahmen. En 35 Jahre: Aufgewachsen in Einheit? Bericht der Bundesregierung zum Stand der Deutschen Einheit 2025 (pp. 102–111).
(14) Holtmann, E., Jaeck, T., & Wohlleben, O. (2020). Entwicklung der Einstellungen der Menschen in den neuen Ländern zur Demokratie 30 Jahre nach der deutschen Einheit. Zentrum für Sozialforschung Halle.
(15) Foroutan, N., Kalter, F., Canan, C., & Simon, M. (2019). Ost-migrantische Analogien I: Konkurrenz um Anerkennung. Deutsches Zentrum für Integrations- und Migrationsforschung.
(16) Statistisches Bundesamt (2025). Verdienstunterschiede zwischen Ost und West.
(17) Amt für Verfassungsschutz Thüringen (2025). Verfassungsschutzbericht Freistaat Thüringen 2024. Thüringer Ministerium für Inneres und Kommunales.
(18) Thüringer Landesamt für Statistik (2024). Landtagswahl 2024 in Thüringen: Endgültiges Ergebnis.
(19) Die Bundeswahlleiterin (2025). Bundestagswahl 2025: Endgültiges Ergebnis für Thüringen.
(20) Kollmorgen, R., & Schaller, J. (2024). Von der Exklusion zur Entfremdung? Realitäten und Folgen der Unterrepräsentation Ostdeutscher in den Eliten seit 1990. Aus Politik und Zeitgeschichte, 74(33–35), 15–22.
(21) Höhne, B., & Weisskircher, M. (2025, 22 de mayo). Rechtspopulistische Mobilisierungsthemen: Demokratievorstellungen, Migration, Anti-Genderismus und Klimapolitik. Bundeszentrale für politische Bildung.
(22) Conti, L. (2025). The fundamental error: Harmful community building through othering practices on the Facebook page of the most popular German newspaper. En F. Lenehan & R. Lietz (Eds.), Reimagining digital cosmopolitanism: Perspectives from a postmigrant and postdigital world (pp. 337–364). transcript Verlag.
(23) Hochschule Schmalkalden (2025, 8 de octubre). Südthüringen als weltoffener Arbeits- und Lebensraum.
Lecturas de referencia
- Böick, M. (2021). Treuhandanstalt. En U. Andersen & W. Woyke (Eds.), Handwörterbuch des politischen Systems der Bundesrepublik Deutschland (8ª ed. actualizada). Springer VS.
- Decker, F. (2021). Populismus. En U. Andersen & W. Woyke (Eds.), Handwörterbuch des politischen Systems der Bundesrepublik Deutschland (8ª ed. actualizada). Springer VS.




























