Año 2, núm. 15, octubre de 2026
ISSN 3122-3583
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Derechos reconocidos, igualdad pendiente
Leonardo Jiménez Loza *
Entre 2017 y 2022 aumentó la proporción de personas adultas que declararon haber sufrido discriminación en México. El recorrido por la ENADIS y otros instrumentos muestra a quiénes afectan las barreras, advierte los límites de comparar encuestas distintas y pregunta qué falta para convertir los derechos escritos en igualdad efectiva.
En México, los derechos a la igualdad y a la no discriminación están reconocidos constitucionalmente y desarrollados en distintas normas. Sin embargo, ese reconocimiento no garantiza su ejercicio en condiciones equivalentes. Entre la ley y la experiencia cotidiana persiste una distancia sostenida por prejuicios, estereotipos y jerarquías culturalmente aprendidas, además de prácticas y omisiones institucionales que convierten las diferencias humanas en desventajas. Examinarla permite valorar en qué medida la democracia mexicana traduce la igualdad formal en derechos efectivos.
La democracia ante la desigualdad de trato
¿Qué significa para una democracia que casi una de cada cuatro personas adultas declare haber experimentado discriminación durante el último año? En 2017, la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) estimó que el 20.2 % de la población mexicana de 18 años de edad y más había vivido discriminación por alguna característica o condición personal durante los 12 meses anteriores.(1) Cinco años después, el levantamiento de 2022 registró el 23.7 %.(2) La diferencia fue estadísticamente significativa: 3.5 puntos porcentuales, equivalentes a un incremento relativo del 17.3 %, según cálculo propio.
La igualdad escrita no borra las barreras que mide la ENADIS
Estas cifras no bastan para evaluar el funcionamiento de la democracia, pero muestran que la igualdad jurídica convive con experiencias extendidas de trato desigual. Una democracia no se limita a organizar elecciones o reconocer derechos; debe generar condiciones para ejercerlos. Cuando una identidad, característica o condición personal obstaculiza estudiar, trabajar, recibir atención, acceder a la justicia o participar, la ciudadanía se ejerce desigualmente. La discriminación revela así la distancia entre igualdad formal y vida cotidiana.
El aumento entre 2017 y 2022 tampoco explica sus causas: puede reflejar mayor exposición, reconocimiento del problema o cambios en los entornos sociales.
Esa distancia no se explica únicamente por actos individuales. La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación comprende distinciones, exclusiones, restricciones o preferencias que, por acción u omisión y sin justificación objetiva, racional y proporcional, obstaculizan o anulan derechos y libertades.(3) La definición permite reconocer tres planos relacionados: el interpersonal, expresado en prejuicios y tratos desiguales; el institucional, presente en reglas, procedimientos u omisiones que dificultan el acceso a servicios y oportunidades; y el estructural, vinculado con desigualdades históricas en la distribución de recursos, poder y reconocimiento.
La complejidad del fenómeno impulsó la construcción de instrumentos para documentarlo. Tras la reforma constitucional de 2001, la ley federal se promulgó en 2003 y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación comenzó a operar en 2004. La primera ENADIS se levantó en 2005 y la segunda en 2010. En 2017, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía participó en su diseño y levantamiento; y en 2022 realizó la cuarta edición con el Consejo y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. La encuesta registra experiencias, actitudes y percepciones, aunque el autorreporte no capta todas las exclusiones normalizadas ni las barreras institucionales.
México ante el espejo internacional
Comparar las ENADIS 2017 y 2022 con mediciones internacionales permite situar la experiencia mexicana en tendencias regionales y mundiales, reconocer problemas compartidos y advertir particularidades culturales e institucionales. La comparación exige cautela: unas fuentes registran experiencias personales; otras, percepciones, actitudes de rechazo, restricciones legales, desempeño institucional o desigualdades materiales. También varían los periodos de referencia, poblaciones, muestras y motivos considerados. Por ello, sus porcentajes no deben equipararse ni emplearse para clasificar países.
El indicador 10.3.1 del Objetivo de Desarrollo Sostenible 10, “Reducir la desigualdad en y entre los países”, ofrece un punto de partida. Vinculado con la meta 10.3, busca garantizar la igualdad de oportunidades, reducir desigualdades de resultados y eliminar leyes, políticas y prácticas discriminatorias. Además, mide la proporción de la población que declara haberse sentido discriminada o acosada durante los 12 meses anteriores por motivos prohibidos por el derecho internacional.
La ENADIS también recupera experiencias declaradas y utiliza un periodo de 12 meses. No obstante, sus preguntas, universos, categorías y motivos no coinciden plenamente con los del indicador 10.3.1. Como advierte la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), tales diferencias deben examinarse antes de contrastar resultados. Existe, por lo tanto, un marco normativo común, pero no mediciones equivalentes.(4)
Con esta precaución, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ofrece un referente regional:(5) estima que el 31 % de la población de América Latina y el Caribe ha experimentado discriminación alguna vez en su vida. La ENADIS 2022, el levantamiento mexicano más cercano temporalmente, registró que el 23.7 % de la población de 18 años de edad y más fue discriminada durante los 12 meses anteriores. La diferencia entre periodos impide equiparar los porcentajes o ubicar a México por encima o debajo del promedio regional. Ambos datos muestran, no obstante, la relevancia del problema en el país y la región.
Comparar cifras sin comparar métodos puede ocultar la discriminación
Otros instrumentos examinan dimensiones particulares. El Eurobarómetro 2023 (6) encontró que el 21 % de las personas encuestadas en la Unión Europea se sintió discriminado o acosado durante los 12 meses anteriores; asimismo, más de la mitad consideró extendida la discriminación por origen étnico y orientación sexual. Aunque el periodo coincide con la ENADIS, las diferencias en preguntas, categorías y población impiden comparar directamente el 21 % europeo con el 23.7 % mexicano.
Pew Research Center (7) documenta variaciones entre países en la importancia atribuida a la discriminación racial y étnica. Sus resultados muestran diferencias en el reconocimiento público del problema, no necesariamente experiencias personales. En Costa Rica, una encuesta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (8) examinó experiencias acumuladas durante la vida. Su cercanía regional aporta contexto, pero el periodo de referencia impide equipararla con la ENADIS.
Otros instrumentos permiten estudiar el entorno cultural del trato desigual. El Barómetro de las Américas (9) y Latinobarómetro (10) sitúan a México en debates regionales sobre la democracia, desigualdad y exclusión. La Encuesta Mundial de Valores (11) examina la tolerancia y distancia social, mientras Ipsos (12) indaga qué poblaciones son percibidas como destinatarias de un trato injusto. No ofrecen tasas equivalentes a la ENADIS, pero permiten analizar los prejuicios, valores y percepciones que normalizan las jerarquías sociales.
La dimensión institucional requiere otra aproximación. El World Justice Project (13) analiza la discriminación en la justicia, la seguridad y los servicios públicos. En lugar de estimar experiencias declaradas, examina si las instituciones aplican normas y proporcionan servicios sin diferencias injustificadas. Así complementa la ENADIS y muestra que el trato desigual también depende de reglas, procedimientos y autoridades.
En conjunto, estas fuentes muestran un proceso: los prejuicios normalizan jerarquías, las instituciones pueden convertirlas en barreras y las personas las experimentan como restricciones de derechos. La perspectiva internacional contextualiza la ENADIS en México sin determinar directamente qué país discrimina más.
Poblaciones históricamente discriminadas: diferencias y referentes
El promedio nacional no muestra cómo se distribuye la discriminación. La ENADIS incorpora módulos para poblaciones que enfrentan mayores riesgos de trato desigual debido a procesos históricos, prejuicios y barreras institucionales. Los módulos, sin embargo, emplean universos distintos: la estimación general corresponde a personas de 18 años de edad y más; otros comienzan a los 12 o 15 años, y el de personas mayores parte de los 60. La población migrante incluye a personas de 15 años de edad y más nacidas en otro país o que cambiaron de residencia en el periodo definido. Los porcentajes no forman, por ello, una clasificación estricta.
La desagregación tampoco debe convertirse en una competencia entre poblaciones. Una proporción mayor no significa que una identidad sea más vulnerable por naturaleza, sino que las condiciones sociales asociadas con ella pueden exponer a determinadas personas a más barreras. Además, dos porcentajes similares pueden ocultar experiencias de distinta gravedad, frecuencia o consecuencia. Interpretarlos exige considerar quién responde, qué se pregunta y en qué ámbitos ocurre el trato desigual.
Entre las poblaciones con estimaciones comparables, la prevalencia aumentó para personas indígenas, personas con discapacidad, adolescentes y jóvenes, mujeres y trabajadoras remuneradas del hogar. Disminuyó entre la diversidad religiosa y no cambió significativamente entre personas mayores. En 2022 se incorporaron estimaciones sin equivalente en 2017 para las poblaciones afrodescendiente, migrante y de la diversidad sexual y de género.
El promedio nacional no cuenta la historia de quienes quedan fuera
Por origen étnico o migratorio, la prevalencia entre personas indígenas pasó del 25.3 % en 2017 al 28 % en 2022. Ese año alcanzó el 35.6 % entre la población afrodescendiente y el 28.8 % entre la migrante; estas dos cifras constituyen líneas de base, no tendencias. Como referente, una encuesta de la Unión Europea registró discriminación en los cinco años anteriores para el 38 % de las personas pertenecientes a grupos étnicos o de origen inmigrante seleccionados.(14) Naciones Unidas señala, además, que los pueblos indígenas tienen casi tres veces más probabilidades de vivir en pobreza extrema que la población no indígena, lo que muestra una desigualdad estructural y no una tasa de discriminación experimentada.(15)
Las personas con discapacidad registraron el mayor incremento entre las poblaciones comparables: del 24.6 al 33.8 %. La Organización Mundial de la Salud estima que 1 300 millones de personas viven con una discapacidad significativa y documenta brechas sanitarias.(16) Entre adolescentes y jóvenes, la prevalencia aumentó del 21.4 al 28.5 %; entre personas mayores fue del 18.3 y el 17.9 %, sin cambio significativo. La estabilidad no elimina el edadismo: la misma organización calcula que una de cada dos personas mantiene actitudes de este tipo.(17)
En el módulo de mujeres, la prevalencia pasó del 20.4 al 24.8 %; y entre trabajadoras remuneradas del hogar, del 28.8 al 34.6 %. Naciones Unidas informó que 61 de 131 países con datos mantenían en 2024 restricciones para que las mujeres desempeñaran los mismos empleos que los hombres.(18) La Organización Internacional del Trabajo señaló que el 81 % del empleo doméstico remunerado mundial era informal en 2021.(19) Aunque no miden autorreportes, estas cifras muestran estructuras laborales que distribuyen desigualmente la protección, ingresos y poder.
En 2022, el 37.3 % de la población de la diversidad sexual y de género declaró discriminación; entre las mujeres de esta población, la proporción fue del 44.6 %. El resultado respalda una mirada interseccional: las experiencias surgen de la interacción entre posiciones sociales, no de sumar desventajas. Una encuesta europea de 2019 registró discriminación durante el año previo en el 43 % de las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales adultas, y en el 60 % de las personas trans. El periodo coincide, pero el estudio europeo fue voluntario y la ENADIS usa una muestra probabilística de hogares, por lo que las cifras no son directamente comparables.(20)
La diversidad religiosa pasó del 32.9 al 28.6 %, una disminución significativa que no demuestra la desaparición de prejuicios o barreras. Faltan mediciones internacionales armonizadas para esta población, la niñez y las juventudes. En conjunto, los contrastes confirman que el trato desigual no surge de las características personales, sino de entornos que convierten diferencias en jerarquías y desventajas.
Del balance nacional e internacional a la igualdad efectiva
A pesar de las limitaciones metodológicas para comparar instrumentos que miden periodos, poblaciones y dimensiones diferentes, la lectura conjunta de las ENADIS 2017 y 2022 y de los referentes internacionales permite situar a México dentro de un problema más amplio. Los contrastes no establecen qué país discrimina más, pero muestran que las experiencias de trato desigual se relacionan con prejuicios culturalmente aprendidos, barreras institucionales y desigualdades estructurales.
El balance tampoco se reduce al aumento de 3.5 puntos porcentuales. Las diferencias entre poblaciones advierten que una disminución futura del promedio nacional podría coexistir con desventajas persistentes. Evaluar avances exige observar tanto las experiencias declaradas como el acceso efectivo a la educación, el trabajo, la salud, la vivienda, la justicia y la participación.
Por ello, reconocer jurídicamente la igualdad resulta indispensable, pero insuficiente. México debe conservar la periodicidad y comparabilidad de la ENADIS, relacionar el autorreporte con indicadores de ejercicio de derechos y evaluar las respuestas institucionales. Medir mejor no sustituye la obligación de actuar: se requieren políticas que cuestionen estereotipos, revisen prácticas aparentemente neutrales, eliminen barreras y garanticen mecanismos accesibles de denuncia y reparación. La igualdad será efectiva cuando ninguna persona enfrente desventajas sistemáticas por ser quien es para vivir con dignidad y ejercer plenamente sus derechos.
* Profesor de la Universidad del Claustro de Sor Juana.
Referencias
(1) Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2018). Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017: Principales resultados. Inegi. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enadis/2017/doc/enadis2017_resultados.pdf
(2) Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2023, 25 de mayo). Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2022 [Comunicado de prensa núm. 275/23]. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2023/ENADIS/ENADIS_Nal22.pdf
(3) Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (DOF, 11 de junio de 2003). https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LFPED.pdf
(4) Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2021). Indicador 10.3.1 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. https://consensomontevideo.cepal.org/es/indicadores/proporcion-de-la-poblacion-que-declara-haberse-sentido-personalmente-discriminada-o
(5) Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2025). Global experiences of discrimination. OECD Policy Insights on Well-being, Inclusion and Equal Opportunity, 22. https://doi.org/10.1787/4b01b73c-en
(6) Comisión Europea. (2023). Special Eurobarometer 535: Discrimination in the European Union. https://europa.eu/eurobarometer/surveys/detail/2972
(7) Wike, R., Fagan, M., Huang, C., Clancy, L. y Lippert, J. (2025). Global perceptions of inequality and discrimination. Pew Research Center. https://www.pewresearch.org/global/2025/01/09/global-perceptions-of-inequality-and-discrimination/
(8) Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2018). Encuesta de percepción de desigualdad.
https://www.undp.org/es/latin-america/publicaciones/encuesta-de-percepcion-de-desigualdad
(9) LAPOP Lab. (s. f.). Americas Barometer. Vanderbilt University. https://www.vanderbilt.edu/cgd/americasbarometer/
(10) Corporación Latinobarómetro. (s. f.). Latinobarómetro. https://www.latinobarometro.org/
(11) World Values Survey Association. (s. f.). World Values Survey. https://www.worldvaluessurvey.org/
(12) Ipsos. (2024). Global views on the treatment of ethnic minorities. https://www.ipsos.com/en/global-views-treatment-ethnic-minorities
(13) World Justice Project. (2025). WJP Rule of Law Index 2025. https://worldjusticeproject.org/rule-of-law-index/
(14) European Union Agency for Fundamental Rights. (2017). Second European Union Minorities and Discrimination Survey: Main results. https://fra.europa.eu/en/project/2015/second-european-union-minorities-and-discrimination-survey
(15) Naciones Unidas. (s. f.). Indigenous peoples. https://www.un.org/en/fight-racism/vulnerable-groups/indigenous-peoples
(16) Organización Mundial de la Salud. (2022). Global report on health equity for persons with disabilities.
https://www.who.int/publications/i/item/9789240063600
(17) Organización Mundial de la Salud. (2021). Global report on ageism. https://www.who.int/publications/i/item/9789240016866
(18) Naciones Unidas. (2025). Objetivo 5: Igualdad de género. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/gender-equality/
(19) Organización Internacional del Trabajo. (2021). Making decent work a reality for domestic workers: Progress and prospects ten years after the adoption of the Domestic Workers Convention, 2011 (No. 189).
(20) European Union Agency for Fundamental Rights. (2020). A long way to go for LGBTI equality. https://fra.europa.eu/en/publication/2020/eu-lgbti-survey-results
























