Año 1, núm. 7, febrero de 2026
ISSN 3122-3583
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En México, la pobreza es la raíz de las desigualdades
Rogelio Gómez Hermosillo *
La pobreza es el punto de partida de una cadena de desigualdades que limita el ejercicio de derechos, reproduce la exclusión y bloquea la movilidad social. Sin un piso mínimo de igualdad, la promesa democrática se vuelve inalcanzable.
En nuestro país, la pobreza económica —identificada por un ingreso insuficiente para adquirir lo más básico para vivir— está en la raíz de las múltiples desigualdades en el ejercicio de derechos como la educación, la salud, el trabajo, la vivienda e incluso los derechos políticos y civiles.
Este texto tiene tres objetivos: (i) demostrar la correlación directa entre las desigualdades en el ejercicio de derechos y la carencia de ingresos; (ii) corregir interpretaciones erróneas sobre la medición multidimensional de la pobreza, y (iii) esbozar las claves para construir instituciones y políticas que corrijan las asimetrías derivadas de la desigualdad económica.
El ingreso sigue siendo el factor más determinante en el ejercicio de derechos.
1. Pobreza y desigualdades: un vínculo indisoluble
La pobreza es un concepto en debate. Técnicamente, se define como una condición de privación económica y social derivada de un ingreso insuficiente para acceder a los satisfactores básicos. En la medición multidimensional vigente en México, ser pobre implica, además de ese ingreso insuficiente, tener al menos una de seis carencias sociales (abundaré a esto más adelante).
Existen dos maneras sencillas de demostrar, con estadística descriptiva, el peso determinante del ingreso en el ejercicio de derechos. La primera es comparar la incidencia de las carencias entre las distintas condiciones de la pobreza multidimensional. La segunda es contrastar indicadores de derechos con el nivel socioeconómico, utilizando los estratos de la distribución del ingreso —lo que Ricardo Raphael denomina acertadamente los “pisos” del edificio social—, ya sea en deciles, quintiles u otras subdivisiones, donde el estrato I es el de menor ingreso.
La figura 1 muestra las tasas de incidencia de las seis carencias sociales para tres condiciones: pobreza extrema, pobreza y “no pobres”, junto con el promedio nacional que suele difundirse y oculta estas diferencias abismales. Por ejemplo, quienes viven en pobreza extrema tienen cinco veces más rezago educativo y 10 veces más carencia por acceso a la alimentación que el promedio nacional.
Figura 1. Carencias sociales por condición de pobreza 2024 (%)
La segunda forma de análisis es aún más elocuente. La figura 2 muestra el comportamiento de una carencia social (acceso a servicios de salud) por deciles de ingreso. Todas las carencias siguen este patrón: una “escalera” con una pendiente casi perfecta donde a menor ingreso, mayor privación. Esta carencia, además, es la de mayor crecimiento entre 2018-2024, y muestra cómo el deterioro afectó de manera desproporcionada a las personas más pobres.
Figura 2. Carencia por acceso a servicios de salud, por deciles de ingreso (%), 2018 y 2024
Fuente: Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, con datos de Inegi. Pobreza…, doc. cit.
Esta comparación por nivel de ingreso es crucial porque los promedios ocultan la desigualdad. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) es la fuente más rica para este tipo de análisis. Por ejemplo, la ENIGH 2024 incluyó datos sobre afectación por fenómenos climáticos. Aunque parezca normal, no es “natural” que huracanes, sequías o inundaciones —que afectan territorios completos— impacten más a los hogares de menor ingreso (véase figura 3). No se trata solo de que las y los pobres pierden más al tener menos, sino de que la probabilidad misma de sufrir un impacto negativo es mayor para ellos. A las personas pobres “les llueve sobre mojado”.
Figura 3. Hogares con impactos negativos por fenómenos climáticos, por nivel de ingresos
Fuente: Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, con datos de Inegi. ENIGH 2024. Base de datos. https://www.inegi.org.mx/programas/enigh/nc/2024/
Otras fuentes confirman este vínculo estructural. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) permite observar la prevalencia de la desnutrición crónica en la primera infancia por nivel socioeconómico (figura 4). Este indicador es crítico, pues la falta de micronutrientes en los primeros años de vida afecta el desarrollo neurocerebral, generando una desigualdad “desde la cuna”.
Figura 4. Prevalencia de desnutrición crónica en la primera infancia (0-5 años) por nivel socioeconómico
Fuente: elaboración propia con base en Rivera D., Juan, et al. “7. Mala nutrición en menores de 5 años”, con datos Ensanut continua 2020-2023. https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanutcontinua2023/documentos_analiticos.php
Asimismo, los resultados de evaluaciones educativas desagregadas por nivel socioeconómico (como los del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes 2017 para 3º de secundaria -véase figura 5-) muestran que, si bien el desempeño deficiente es generalizado, es aún más pronunciado entre las y los estudiantes que viven en hogares con menores ingresos.
Figura 5. Desempeño educativo por nivel socioeconómico. PLANEA 2017, 3º de secundaria
Fuente: Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, con datos de INEE. Resultados PLANEA 2017, para 3º de secundaria. https://www.youtube.com/watch?v=OP3btZzK0Aw
Los promedios nacionales ocultan brechas profundas entre pobres y no pobres.
Desafortunadamente, pocas fuentes de información sobre indicadores sociales asociados a derechos permiten esta desagregación por ingreso. Otras desigualdades, como las de género o edad, se suman y cruzan con la económica, pero la hipótesis central se mantiene: en México, la raíz principal de las desigualdades es la pobreza por ingresos.
Esto genera un círculo vicioso de reproducción intergeneracional. Los estudios de movilidad social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) lo demuestran: la mitad de quienes nacen en el quintil más bajo permanecen allí, y solo un 2 % asciende al quintil más alto. La pobreza se hereda.
2. Clarificando la medición multidimensional de la pobreza
México fue pionero en adoptar una medición multidimensional de la pobreza, establecida por ley en 2003. Es fundamental entender qué mide y qué no.
Esta medición evalúa mínimos. Las carencias sociales se derivan de derechos (educación, salud, etc.), pero su operacionalización no mide el cumplimiento de esos derechos, sino el incumplimiento en su nivel más básico: el acceso. Es una herramienta para constatar privaciones graves, no para declarar bienestar —para más información véase nuestro estudio Pobreza y derechos humanos. Políticas públicas frente a la pobreza con la perspectiva de derechos del artículo 1º constitucional. (2017)—.
Los umbrales son muy bajos. Esto no es negativo per se, siempre que haya conciencia de su limitación. El problema surge cuando se interpreta que superar esos umbrales es sinónimo de bienestar o de ingreso a la “clase media”. Nada más alejado de la realidad. Tener un ingreso ligeramente superior a la línea de pobreza significa, en el mejor de los casos, estar en “supervivencia”, no de bienestar.
Otra confusión común es considerar que solo la pobreza extrema es grave y la otra es moderada. Técnicamente esos son los nombres, pero la condición no tiene nada de moderada: es una privación severa. La pobreza extrema (por ingresos o multidimensional) es un escándalo inaceptable para un país como el nuestro (véase el cuadro 1 que describe los criterios de medición de manera coloquial, pero rigurosa).
Indicador | Descripción | Datos 2024 |
Pobreza | Personas con ingreso inferior al costo de la canasta básica y al menos una carencia social. | 31.5 M 30 % |
Pobreza extrema | Personas con ingreso inferior al costo de la canasta alimentaria y el menos tres carencias sociales. | 7.0 M 5 % |
Vulnerables por ingresos | Personas con ingreso inferior al costo de la canasta básica (y sin carencias sociales). | 7.6 M 6% |
Vulnerables por carencias | Personas con al menos una carencia social e ingreso igual o mayor al costo de la canasta básica. | 41.9 M 32% |
No pobres y no vulnerables | Personas sin carencias sociales e ingreso igual o mayor al costo de la canasta básica. | 42.3 M 32% |
Rezago educativo | Niñas, niños y jóvenes en edad escolar que ya no asisten a la escuela más personas adultas sin el nivel educativo obligatorio que corresponde a su edad. | 24.2 M 19% |
Carencia por acceso a servicios de salud | Personas sin afiliación a servicios de salud públicos o privados. | 44.5 34% |
Carencia por acceso a seguridad social | Personas que no cotizan en un sistema de ahorro para el retiro o personas mayores sin jubilación y que no cuentan con una pensión no contributiva con un monto del promedio del costo de la canasta básica rural y urbana. | 62.7 M 48% |
Carencia por calidad y espacios de la vivienda | Personas que viven en viviendas de materiales precarios (piso, paredes o techo) o con mas de 2.5 personas por cuarto. | 10.3 M 8% |
Carencia por servicios de la vivienda | Personas que viven en viviendas sin agua en la vivienda o sin drenaje o medio de desecho (fosa) o sin electricidad o sin estufa de gas o de leña con medio de salida del humo. | 18.4 M 14% |
Carencia por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad | Personas con inseguridad alimentaria moderada o grave. | 18.8 M 14% |
Ingreso inferior a la línea de pobreza | Personas con ingreso inferior al costo de la canasta básica (suma de pobreza más vulnerables por ingreso) o pobreza “por ingresos”. | 46.0 M 35% |
Ingreso inferior a la línea de pobreza extrema | Personas con ingreso inferior al costo de la canasta alimentaria (sin importar cuantas carencias sociales). | 12.1 M 9% |
Población con al menos una carencia social | Personas con al menos una carencia social, sin importar nivel de ingresos. | 80.4 M 62% |
Población con al menos tres carencias sociales | Personas con al menos tres carencias sociales, sin importar nivel de ingresos. | 27.0 M 21% |
Cuadro 1. ¿Qué mide cada indicador de la pobreza multidimensional?
Fuente: elaboración propia con base en el documento Metodología para la medición multidimensional de la pobreza, de Coneval.
Esta clarificación no descalifica la medición, sino su uso político al presentarlo como criterio de bienestar. Pese a la reducción reciente, los niveles de carencia y de ingreso insuficiente siguen siendo alarmantes y no corresponden con el nivel de desarrollo económico de México.
La pobreza se hereda y se reproduce intergeneracionalmente.
3. Hacia un piso de igualdad: claves de política pública
Los datos de 2024 que muestran una reducción de la pobreza también revelan la urgencia de correcciones profundas en las políticas públicas.
La reducción de la pobreza proviene casi exclusivamente del incremento del ingreso por trabajo, resultado del esfuerzo de la población y del sector empresarial, potenciado por la recuperación del salario mínimo.
En contraste, el resto de las políticas han quedado a deber:
- Los programas de transferencias, que triplicaron su gasto en ese periodo, han sido marginales para reducir la pobreza debido a su alto nivel de exclusión: dejan fuera a diez millones de hogares de los cuatro deciles más bajos (65 % de ese conjunto de menores ingresos).
- Las carencias que dependen directamente de la acción gubernamental: rezago educativo, acceso a salud y seguridad social, tienen un desempeño limitado o negativo, especialmente para los más pobres.
Sin un piso de derechos garantizados, la igualdad es solo formal.
La vía para reducir la pobreza de manera sostenible es doble: crear una economía de inclusión con empleos de calidad y una política social que construya un piso de derechos, que no se limite a transferencias monetarias. Las propuestas concretas se agrupan en cinco líneas de acción:
- Crecimiento económico inclusivo con empleos de calidad y remuneración suficiente.
- Inclusión productiva de mujeres y jóvenes mediante servicios de cuidado (estancias infantiles, escuelas de tiempo completo) y un auténtico programa de “primer empleo”.
- Fomento de la economía social (cooperativas, empresas sociales) en zonas indígenas y rurales con mayor rezago.
- Garantía de educación y salud con calidad y equidad, priorizando a quienes viven en pobreza. El aumento del rezago educativo y de la carencia de salud entre los más pobres es la deuda más urgente.
- Corrección de los programas de transferencias, para que no excluyan a los más necesitados y contribuyan efectivamente al ejercicio de derechos.
Con este enfoque propositivo, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza presentó a finales de 2025 el documento 10 Rutas para un México libre de pobreza. Es un documento en consulta diseñado para detonar diálogo y ofrecer un horizonte realista con palancas de cambio accionables. Su propósito último es construir acuerdos sociales en torno a la erradicación de la pobreza y, con ello, reducir al mínimo las desigualdades que de ella emanan.
* Presidente Ejecutivo de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.


























