Año 1, núm. 7, febrero de 2026
ISSN 3122-3583
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Democracia y populismo: una advertencia desde la teoría política
Rafael Martínez Puón *
En esta reseña del libro Política, democracia y populismo, se expresa que el populismo no es una anomalía reciente, sino una vieja patología del poder que reaparece cuando las instituciones democráticas se debilitan. Bajo la promesa de hablar en nombre del pueblo, erosiona la mediación política y sustituye el derecho por la emotividad del liderazgo personal.
De reciente aparición, el libro Política, democracia y populismo de José Fernández Santillán (2025) se incorpora de una forma importante a la cada vez mayor bibliografía sobre la democracia y más específicamente el populismo. En realidad, se trata de la continuación de una línea de investigación iniciada varios años atrás. En particular se puede mencionar su libro Filosofía política de la democracia (Fontamara: 1997), así como Política, gobierno y sociedad civil (Fontamara: 2011) y Populismo, democracia y globalización (Fontamara: 2018). Lo anterior solo por mencionar la parte de su obra más relacionada a la teoría política, excluyendo sus aportaciones en la filosofía política y sus contribuciones tempranas al estudio de la administración pública.
La obra, publicada por El Colegio de Jalisco, se divide en dos partes. La forma en cómo está organizada la obra no es del todo casual. Desde el inicio se observa la influencia del politólogo italiano Giovanni Sartori, quien a su vez dividiera esencialmente de esta manera los dos volúmenes de Teoría de la democracia (Alianza Editorial: 1988), la primera dedicada a revisar los temas y autores clásicos.
Aquí se recuperan algunas de las aportaciones iniciales en la filosofía política sobre la clasificación, las respectivas ventajas y desventajas de las tres formas de gobierno clásicas, pasando por los análisis del periodo romano, la Edad Media y la época moderna. La segunda, a su vez, se concentra en los temas actuales y acontecimientos recientes cuyo origen podrían situarse en el Brexit, como punto de inflexión en la consolidación de los gobiernos populistas alrededor del mundo. De igual forma, realiza una revisión crítica de algunas de las contribuciones académicas más relevantes sobre el tema.
El populismo no fortalece la democracia: la vacía desde dentro, utilizando sus propios mecanismos.
Dicho de esta forma, Fernández Santillán realiza una tarea ambiciosa de rescatar el rigor de los conceptos clásicos para explicar por qué el mundo parece estar retrocediendo hacia formas de gobierno que la filosofía política ya había advertido como patológicas hace más de dos mil años.
El volumen inicia con una inmersión profunda en la teoría clásica, lo que el autor denomina “la lección de los clásicos”. A diferencia de muchos politólogos contemporáneos que intentan definir el populismo como una novedad del siglo XXI, Fernández Santillán demuestra que este fenómeno es, en esencia, la versión moderna de la oclocracia o la demagogia descrita por Platón, Aristóteles y Polibio. En realidad, considera que una de las manifestaciones primigenias, si no la primera del populismo, sería el gobierno de Pisístrato, en la Atenas antigua, precedente al primer surgimiento de la democracia antigua.
El autor argumenta acertadamente que la política no puede ser comprendida sin el realismo cognoscitivo, una metodología que permite observar los hechos tal como son y no como desearíamos que fueran. En este sentido, el libro es una disputa con el relativismo académico que ha intentado suavizar el término populismo presentándolo como una lógica política más o una vía para la inclusión. Para Fernández Santillán, basándose en la dicotomía de Norberto Bobbio, el populismo es la antítesis de la democracia representativa porque sustituye la racionalidad del derecho por la emotividad del líder.
La relación directa entre líder y masa sustituye a las instituciones y elimina los contrapesos.
Uno de los pilares más robustos de la obra es su análisis sobre la crisis de las instituciones. El autor explica que la democracia se basa en la mediación: partidos políticos, parlamentos, sindicatos y prensa independiente. El populismo, por el contrario, busca la inmediatez, una relación directa y mística entre el caudillo y una masa que es bautizada como “el pueblo”.
Aquí es sólido en su crítica a teóricos como Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. Mientras que para estos últimos el populismo es una herramienta de emancipación, para el autor mexicano es una trampa retórica que utiliza los mecanismos de la democracia (como las elecciones) para destruirla desde adentro. El libro detalla cómo esta “vía democrática hacia la autocracia” ha sido operada con éxito quirúrgico en regímenes tan diversos como el de Hugo Chávez, en Venezuela, Daniel Ortega, en Nicaragua y, de manera más sofisticada, por Donald Trump, en Estados Unidos, y los promotores del Brexit, en el Reino Unido.
En la segunda parte del libro, Fernández Santillán aterriza sus conceptos en el mapa geopolítico de 2025. Analiza con destreza el papel de las redes sociales y la desinformación como el nuevo “combustible” del populismo. Sostiene que el algoritmo ha sustituido a el ágora. Si en la democracia la o el ciudadano reflexiona y debate, en el entorno populista el “seguidor” reacciona y odia.
La demagogia moderna tiene raíces antiguas, descritas ya por la teoría política clásica.
El libro describe el populismo no como una ideología de izquierda o derecha, pues reconoce populismos en ambos espectros, sino como una patología del poder que requiere de la creación constante de enemigos. Ya sea “la casta”, “las élites”, “los inmigrantes” o “los neoliberales”, el líder populista necesita un objeto de furia para mantener cohesionada a su base. Esta dinámica, advierte el autor, rompe el tejido social y hace que la alternancia política, esencia de la democracia, sea vista no como una transición natural, sino como una traición o una catástrofe.
Cabe destacar la tesis de que la democracia requiere “virtud cívica”, un concepto que el autor rescata de los republicanos clásicos como Maquiavelo y Rousseau. Sin ciudadanas o ciudadanos comprometidos que entiendan que la libertad exige responsabilidad, las instituciones son solo cáscaras vacías fáciles de aplastar.
Un aspecto fascinante de la obra es el tratamiento del concepto de soberanía. Santillán aclara que en una democracia esta reside en el pueblo, pero se ejerce mediante la ley. En el populismo, se pretende que la soberanía resida en la voluntad del líder quien, por una suerte de iluminación divina o conexión mística, interpreta lo que el pueblo quiere sin necesidad de leyes o contrapesos. El autor alerta que cuando un gobernante dice “mi voluntad es la ley porque el pueblo me eligió”, la democracia ha dejado de existir para dar paso al despotismo electivo. Esta distinción es crucial para las y los lectores jóvenes, a quienes el autor dirige gran parte de sus advertencias, instándolos a no dejarse seducir por los cantos de sirena de soluciones simplistas a problemas complejos.
Las redes sociales aceleran la lógica populista, desplazando la deliberación por la reacción emocional.
Finalmente, Política, democracia y populismo se cierra con una defensa comprometida de la democracia liberal. Fernández Santillán no ignora sus fallos: la desigualdad económica, la corrupción y la falta de representatividad son reales y son el caldo de cultivo del que se alimenta el populismo. Sin embargo, su propuesta no es dinamitar el sistema, sino reformarlo mediante el fortalecimiento de la sociedad civil y el respeto irrestricto al Estado de derecho.
El libro es, en última instancia, un manual de supervivencia para la y el ciudadano del siglo XXI. Nos recuerda que la democracia es un edificio que se construye todos los días y que, si dejamos de cuidarlo, las personas demagogas estarán listas para incendiarlo con la promesa de construir un paraíso que, invariablemente, termina siendo una prisión.
Una vez dicho lo anterior es posible afirmar que José Fernández Santillán ha escrito una obra que combina la erudición de un académico de primer nivel, con la urgencia del intelectual que ve con preocupación, pero también con esperanza, el futuro de la libertad.
* Integrante del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción y Coordinador Académico del INAP.
Reseña a partir de: José F. Fernández Santillán (2025). Política, democracia y populismo. El Colegio de Jalisco. México.


























